Rich Cuateta
Quiero comenzar esta segunda entrega agradeciendo a quienes
se tomaron la delicadeza de leer mi primer ensayo y agradezco cada uno de sus
comentarios y el tiempo que me brindaron. Muy particularmente un saludo a mi
buen amigo Miguel Ángel Romero de la
“Tierra entre Cerros” de Tepetitla, quien sus comentarios y mensajes llenos de
conocimiento me abonan de manera importante.
Bueno,
entrando en materia, primero quiero
citar a un gran amigo y extraordinario periodista el Maestro Rafael Loret de Mola con quien hace
unos meses tuve la oportunidad de desayunar y lo cito: “Los mexicanos carecemos
de memoria, hoy cada que pregunto ¿Quién es el peor Presidente de la historia? Siempre
mencionan los más recientes Ya hasta Díaz Ordaz y Echeverría nos parecen
Santos” sabias palabras de un gran escritor y periodista mexicano.
La memoria
entre los mexicanos no es precisamente nuestra principal virtud y más en
tiempos electorales, los candidatos olvidan sus yerros en sus cargos públicos,
sus antiguas militancias y hay quienes incluso presumen sus errores como
grandes acciones, pero ¿porque olvidamos
pronto? Esperando no ofender a nadie, difícilmente nos interesamos por conocer
nuestros entornos y recordemos que: “Quienes no conocen la historia, están destinados
a repetirla” debemos entonces exigir y conocer las trayectorias de los
candidatos y no solo abrir las puertas al insinuante suvenir que como obsequio
pretende asegurar la preferencia electoral y condicionar el voto a favor de uno
u otro candidato.
Pero ¿cómo
resistirse al sombrero, gorra, playera, pluma, encendedor o cualquier otro
objeto de deseo de valor incalculable? Es sencillo antes de recibir cualquiera
de ellos pregúntese a usted mismo ¿Qué quiere usted para su comunidad, su
municipio, estado y país? Y después valore si realmente su voto vale tan poco
para intercambiarlo por algo que al final y le cuento, usted mismo está
financiando. Una vez realizada esta ecuación pregunte al candidato su
trayectoria y conocimientos, pero más aun, valore la verdad de sus palabras y
la congruencia con sus actos, y le puedo asegurar que tendrá una visión más
amplia de cada uno de los candidatos.
Si después
de esto, finalmente decide votar por quien le entrego a usted un pequeño
presente partidista con la foto o slogan del candidato, le puedo asegurar que
su decisión sea buena o mala, será una decisión informada, y aunque eso no
evita el riesgo de error, por lo menos lo habrá hecho en plena conciencia; el
primer punto para cambiar las cosas es conocer los errores y aceptarlos, a
partir de ahí se puede comenzar a mejorar, después vendrán las valoraciones y
lo que podemos aportar y abonar a favor de una mejor persona y sociedad.
Por último,
debemos preguntarnos si ¿Queremos mejorar? O si ¿Queremos seguirnos quejando? Me
despido recomendando una extraordinaria parábola “Los patos graznan , las águilas
Vuelan” y se darán cuenta que el quejarse no suma nada y divide y que el primer
paso para lograrlo, inminentemente es conocer la historia y tener muy “Buena
Memoria”, nos saludamos la próxima semana.

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